Me quité tuiter, así que no tengo lugar en que gritar y quiero hacerlo. Mis pensamientos no serán ordenados.
Acabo de terminar otra novela de Endō Shūsaku y, jolín, amor-odio hacia él.
Esta era la peor de sus novela que he leído hasta ahora pero siempre, el muy ******** hace finales, que, jolín, no puedo recriminarle.
Leí a a principios de invierno la que en inglés tradujeron como Kiku's Prayer, se me hizo extremadamente dura. Ahí el odio al autor es por lo mal que me lo hizo pasar a mi por hacerselo pasar tan mal a sus personajes; uno en particular en esta novela con un desenlace que me hizo llorar.
Sachiko es especie de secuela. Es de lo peorcito que he leído de Endō , pero me da rabia no poder decir que la novela es mala por cómo me deja siempre el final.
He leído por ahora de este autor: Silencio, El Samurai, Escándalo, Cuando Silbo, La muchacha que dejé atrás, Kiku's Prayer y Sachiko. Empecé su Vida de Jesús, pero la dejé a la mitad, Endō no es teólogo y en ese momento veía la lectura peligrosa para mi alma; en general, no recomiendo su lectura.
Me he hecho con varias novelas más en inglés (las dos últimas las he leído en ese idioma), y estoy buscando El mar y veneno en castellano (si alguien la encuentra en un Re-Read, por favor, que me avise, le pago si lo desea 30€, no consigo encontrarla en ninguna parte), si no, la compraré en inglés.
Comentaré las novelas en orden de lectura inverso. Marcaré lo que son secciones de "spoilers".
Mis críticas a Sachiko (女の一生:二部・サチ子の場合):
No quiero entrar en demasiados spoilers, pero me parece que la dinámica de historias paralelas no funciona bien, no está bien insertada, una de ellas parece gratuita. El autor quería mostrar a Kolbe y creo que no lo hace demasiado bien (aparece en el cap. 1, no creo destripar nada).
Depende también en gran medida de Kiku's Prayer sin necesidad alguna, en algo que se me hace un poco extraño. Quizá pueda explicarse cierta obsesión con algo providencial, con una disposición de Dios para trabajar a cierto protagonista; pero se me hace forzado y, como sea, no se vive la visceralidad de una situación en la otra.
Después, momentos de sentir muchísima insistencia en aclaraciones que, jo, ya las ha hecho 5 veces. Entiendo que la publicación original fue episódica y que eso puede afectar al ritmo, quizá si era no sé si semanal o mensual hiciera falta recordar las cosas... Pero había un momento que me sentía tratado como tonto. Quizá juegue aquí un papel la traducción al inglés o un ignorado de mi estilo literario japonés.
Adolece de un problema de Endō que es no saber demasiado de teología o querer evitarla, entiendo que no quiera dar una solución teórica al conflicto de la novela, pero que se quede tan en la superficie hace parecer a los personajes retrasados. La rabia por algunas decisiones que hubiese tomado yo de forma completamente distinta.
Al hilo de esto, hay una decisión, quizá la decisión, que no puedo evitar enfadarme un poco como me enfada Miyazaki en El Viento se Levanta. Que no podía dejar de evocar, considerando el producto que diseñaba el de la película de Ghibli.
SPOILERS
Por otro lado, la coda, triste, es la realidad del Japón moderno. No pude evitar pensar en la novela del mismo autor Cuando silbo, con el dolor añadido de lo específicamente católico. Como a Sachiko, me duele mucho ver cómo en una tierra de mártires el cristianismo va a menos, a pesar del heroísmo de tantos cristianos. Dolor, también, por cómo el progresismo ha agravado todo esto. No quiero imaginarme lo terrible que debe ser ver esto en tus hijos. El tema generacional es algo que también se ha vivido, en cierta manera, en España: la fe de muchos abuelos no supo encontrar la manera de calar en sus hijos.
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Lo dicho, no puedo decirle nada a Endō, entiendo que necesitara escribir esta novela, pero debo reconocer que no empecé a considerarla quizá digna de algo hasta la página 305 (de 406). Si fuese otro el autor, quizá habría dropeado.
Kiku's Prayer (女の一生:一部・キクの場合):
Buf, aquí... Jolín.. Hubo momentos en que no podía más con la lectura.
Cuando llegué a página 193 (de 312) fue demasiado para mi pobre corazón. Era medianoche y... Leí todo lo que quedaba de novela del tirón. A la mañana siguiente tenía que ir al trabajo y por la tarde a un máster. Pero dio igual, me estuve toda la noche con la novela. No dormí nada, desestimé hacerlo al ver la hora que era cuando terminé: fui a misa y después al trabajo. Muy impactado.
De Endō, lo que más me gusta es cómo muestra la cruz de Jesús; lo digo en general, no ya de esta obra en particular. Pueden criticarse muchas cosas, su enfoque es muy horizontal, en general, pero creo que retrata con gran acierto esta dimensión. Un Cristo solidario, que se une a los hombres en el sufrimiento.
Esta novela en particular muestra a María, y esta en su unión a la cruz del Hijo. Es una maravilla. Debo reconocer que plagié a la protagonista para un proyecto personal (que ojalá viera la luz, pero lo dudo).
SPOILERS
Me gusta mucho el papel de la Virgen, mis lágrimas las derramaba al mirar su respuesta a Kiku yaciendo en el suelo. Otro personaje que muchos odiarán es Itō Seizaemon y, ¿cómo no odiarlo? Pero... Seikichi lo entiende. El martirio de su amada no redunda sino en la posibilidad de salvación de una criatura tan repugnante como Itō Seizaemon. Al final, ¿qué somos todos nosotros fuera de los violadores de Cristo? Al menos, puedo hablar por mi. Miro mis últimos diecisiete años de vida y me pregunto si me he hecho menos repugnante.
Me gustaría que beatificaran a los mártires y confesores de Urakami, así como al padre Petitjean. La historia de la aparición de la Virgen María al anciano en la caja no es inventada, sino que hay registros de ella. Recuerdo, quizá hará ya once años, haber leído sobre ella sin saber de la existencia de la novela.
El diálogo de Petitjean con Itō sobre Hondō creo que es una de las tesis fundamentales de Endō.
La nieve aquí me hace pensar en Escándalo. Iluminándo una nevada a la otra y viceversa.
----------------------Fin de sección de spoilers---------------------
Este libro me hace pedir a Dios, que, por favor, tenga un octavo sacramento. Lo expresé en su momento así: "A veces me gusta pensar que hay gente que, incluso ignorando por completo a su Salvador, por su sufrimiento, Cristo no ha podido no hacerse solidario y los ha unido a su Cuerpo."
Cristo en su encarnación en cierta manera se une a toda la humanidad, no solo a los que se bautizarán. En cierto modo, todos los hombres tienen cierta unión con ese Cuerpo. Me gustaría pensar que Jesús, cuando muchos mueran, no podrá evitar, incluso cuando no supieran de Él, bajar para enjugar sus lágrimas subiéndolos al cielo.
También, no puede evitar mil sentimientos de querer ayudar, entregar mi vida por los cristianos de Japón, resucitando pensamientos de vocación sacerdotal. No creo que exista "vocación a sacerdote en Japón" y por varias razones, pues descarto esto, aun cuando esos deseos puedan ser buenos. Quizá me equivoque, pero no creo que el celibato consagrado sea lo que Dios quiere para mi, pero, jo, esta lectura disparó muchísimo estos pensamientos, con violencia.
Es una novela muy poco conocida y, personalmente, de las que más me ha impactado. Quizá soy un poco olagorila, no lo sé. No digo que sea el más profundo, lo más probable es que sea sólo algo subjetivo.
La muchacha que dejé atrás (私を捨てた女):
No sé bien qué decir aquí en la sección sin spoilers. No es lo mejor de Endō, pero se tratan algunos de sus temas habituales. Dejo una cita sin contexto que quizá anime a leer la novela. Está ambientada más o menos en la contemporaneidad (considerando que el autor murió en 1996); un universitario promedio y la chica que deja atrás.
"Hay algo más importante que la responsabilidad. Lo realmente importante en esta vida es unir tu tristeza con la tristeza de los demás. Éste es el significado de mi cruz."
SPOILERS
Otro varón asqueroso, aquí como protagonista. Resignado, normalizando el infierno. Me da mucha rabia cómo se aprovecha de la chica que termina como ¿santa? A muchos les irrita el protagonista, este varón asqueroso, pero es, a la vez, el hombre promedio. ¿Qué ha hecho mal? A sus ojos, lo normal; sin escrúpulos por su pecado.
----------------------Fin de sección de spoilers---------------------
Cuando silbo (口笛をふく時):
Me quedan por comentar esta y otras tres. Debo reconocer que poco a poco la memoria se nubla. Esta y la siguiente las he leído solo una vez y hace años. Pido disculpas si se me escapan cosas.
Trata el tema de la diferencia generacional que hemos comentado en la coda de Sachiko, pero aquí es el tema del libro. Puede gustar a médicos y ayudar a ofrecer una visión humana de esta. Lo leí y "poco" después (un par de años) me tocó estar dos semanas enteras en el hospital aunque, en general, estoy contento del trato recibido.
Tiene poco o nada de particularmente católico. No veo necesidad de sección de spoilers. En su momento le recomendé la lectura a un matrimonio que no sé si eran médicos jubilados o que les quedaba ya poco para dicho momento.
Escándalo (スキャンダル):
En su momento, esta novela me molestó mucho. Mi sensación era que el escritor lo hizo para "satisfacer" a sus críticos, que parece que es lo que él mismo sugiere en la novela. Tendría que volver a leerla, creo que ahora soy algo menos puritano (me incomodaba mucho lo sexual de la novela) y que conozco mejor al escritor.
Me gusta como aborda la cruz con la crudeza del que escupe y pega en el camino al calvario.
¿SPOILERS? No tengo claro si lo son. Reflexiones a partir de una línea del libro
Esto último es aquello de lo que más provecho he sacado. Que Cristo se deja golpear, escupir, matar... Por gente malvada, que le odia, que le molesta su belleza, su pureza, su bondad, su santidad, que le resulta irritante. Y para eso ha venido a poder comprenderlos, a hacerse feo, asqueroso... Pecado. A arrastrarse para salvar al más pervertido de todos los hombres y a invitarnos a dejarnos hacer asquerosos.
Concedo que quizá estoy yendo bastante más allá de lo que dice cierto personaje en sí mismo. La leí una sola vez pero, su diálogo siguió resonando en mi interior. Su muerte, offscreen, me golpeó en el recuerdo hace unos pocos días, en un momento de clarividencia que, la verdad, ya he olvidado en gran medida, pero entendiendo el grito desesperado a Dios de los satánicos, de los que se ven demasiado asquerosos como para ser recibidos por un Cristo o una Iglesia a la que ven incapaz de ensuciarse. Cristo, sin embargo, muere por ellos.
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El Samurai (侍):
Creo que es la obra en que más descaradamente se aborda el tema de la Cruz. Sin pudor, sin mediaciones; directamente.
Novela histórica, sobre la misión de Hasekura Rokuemon Tsunenaga que lo llevó de ida y vuelta a Roma. Del particular, historicamente no sabemos mucho de lo que pasó con su fe (yo, por los indicios que hay, me inclino a pensar positivamente); sí que ha habido recientemente descubrimientos de cruces en ataudes de figuras semejantes a esta.
La habré leído, creo, que dos veces.
Silencio (沈黙):
No tengo demasiado que decir aquí, se ha escrito ya una barbaridad. Sobre la película de Scorcese, decir que me molesta el final, la ultimísima escena en particular, casi que el último fotograma. Da una clave de lectura que no creo que sea la pretendida por el escritor.
También, en los años en que la película se publicó, me disgustaban mucho los artículos de Juan Manuel de Prada, que creo que trataba de salvar lo insalvable. No, no me vale la tontería de la disciplina del arcano; nunca se usó el término en el sentido en que él lo hacía. Ese recurso evitaba enfrentar el dilema de la obra, la vaciaba de transcendencia. Le pudo su afán de eclecticismo para evitar ser "católico pompier" [sic].
SPOILERS
Si se hace algo mal se ha hecho mal y toca enfrentarlo. Judas no se escudó en que Cristo le dijo "lo que has de hacer hazlo pronto" para justificarse y vivir una fe privada. Tampoco lo hace el protagonista de esta obra.
Varios tropos de los que hemos hablado en anteriores novelas aparecen también aquí y sería repetitivo. El varón asqueroso (Kichijirō), por ejemplo, quizá es de lo más insistente. A veces quizá Dios usará algunos vasos para mostrar la misericordia con el perdón incesante de sus constantes infidelidades. Obvio que el cristiano no debe resignarse a eso, debe buscar crecer en la caridad; pero eso no es esta historia.
Las primeras páginas, con ellos dos misionando en aldeas de cristianos ocultos. Disparó en mi santos deseos, como he mencionado en Kiku. Se sumaron luego a mi fascinación por San Francisco Javier en mi etapa "jesuita"/ignaciana.
El equivalente histórico al protagonista de esta novela, a pesar de que finalmente apostató, fue encerrado en una prisión para cristianos en Edo (actual Tōkyō) en la que murió.
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No sé si la he leído dos o tres veces. La primera recuerdo que en un PDF terrible, con las páginas del tamaño de un móvil de la época (2013/2014) en un portátil también de entonces. Recuerdo pasar un par de tardes enfrascado a la vuelta de las clases de bachillerato.
Bien, pues esas son las que he leído hasta hoy. Como he dicho, he ido coleccionando otras obras suyas en inglés y una en italiano. Tengo la esperanza de conseguir Río Profundo y El mar y el veneno en castellano, pero esta última se me hace muy difícil. Por favor, si jamás la encontráis, por caridad os pido auxilio.
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